Cuando pienso en senderismo, mucha gente se imagina mochilas de 15 kilos, botas técnicas de 200 euros y rutas de ocho horas por la montaña. Y la verdad es que no tiene por qué ser así. El senderismo es, probablemente, uno de los deportes más accesibles que existen: no necesitas gimnasio, no necesitas experiencia previa y, sobre todo, no necesitas estar “en forma” para empezar. Solo hace falta ganas de caminar y un poco de curiosidad.
¿Qué necesitas realmente para empezar a hacer senderismo?
No hace falta comprar medio decathlon antes de tu primera ruta. Lo básico:
- Calzado cómodo con buen agarre. No necesitas botas de montaña de gama alta al principio; unas zapatillas de trekking o incluso unas buenas zapatillas de running con suela robusta pueden valer para rutas fáciles.
- Ropa cómoda y por capas. En la montaña la temperatura cambia rápido, así que mejor llevar una capa extra que pasar frío o calor de más.
- Agua y algo de comer. Siempre más de lo que crees que vas a necesitar.
- Una mochila pequeña para llevarlo todo sin que te estorbe.
Con eso ya tienes lo suficiente para tu primera salida. El resto del equipo (bastones, mochilas técnicas, ropa específica) puede esperar a que le cojas el gusto.
Elige bien tu primera ruta de senderismo
Este es, probablemente, el punto donde más gente se frustra: eligen una ruta demasiado larga o con demasiado desnivel para empezar, y terminan agotados y sin ganas de volver a intentarlo.
Para una primera vez, busca rutas:
- De menos de 8-10 km
- Con desnivel suave (nada de subidas eternas)
- Bien señalizadas, para no perderte
- Cerca de casa, así si te cansas antes de lo esperado no es un drama volver
Hay bastantes apps y webs (Wikiloca es de las más conocidas) donde puedes filtrar rutas por dificultad y ver comentarios de otra gente que ya las ha hecho. Aprovéchalas.
En senderismo, el ritmo importa más que la velocidad
Uno de los errores más típicos al empezar es salir con el ritmo de quien lleva años haciendo senderismo. No hace falta. El senderismo no es una carrera: puedes parar cuando quieras, hacer fotos, sentarte a descansar o simplemente disfrutar del paisaje sin mirar el reloj.
Un buen truco es hablar mientras caminas. Si puedes mantener una conversación sin quedarte sin aliento, vas a un ritmo sostenible. Si no puedes ni decir una frase entera, es momento de bajar el ritmo.
Cuida los pies desde el primer día de senderismo
Las ampollas son, sin duda, el enemigo número uno de cualquier principiante. Para evitarlas:
- Usa calcetines técnicos (evita el algodón, que retiene humedad y favorece el roce)
- Prueba tu calzado antes en paseos cortos, nunca estrenes zapatillas el día de una ruta larga
- Si notas que se te está haciendo una rozadura, para y ponte una tirita antes de que se convierta en ampolla
No hace falta hacer senderismo sola/o (aunque tampoco pasa nada si lo haces)
Empezar acompañada motiva mucho, ya sea con amigos, en grupos de senderismo locales o con quedadas que organizan muchas comunidades outdoor. Pero si prefieres caminar sola, también es una experiencia preciosa: solo asegúrate de avisar a alguien de qué ruta vas a hacer y a qué hora calculas volver, por seguridad.
Lo más importante: disfruta del proceso
Como digo siempre por aquí, el objetivo no es convertirte en una experta en montaña ni completar la ruta más difícil de la comarca. El objetivo es moverte, desconectar y pasarlo bien. Si tu primera ruta es corta, tranquila y sin pretensiones, y aun así vuelves a casa con ganas de repetir, ya has ganado.
El senderismo se disfruta a tu ritmo. Lo demás, ya vendrá solo.





