Aquagym: La clase que no esperaba amar (pero aquí estoy)

Yo, que hace unos años no paraba de dar puñetazos en Body Combat y saltos en Body Attack, ahora también hago aquagym. Y me encanta.

Sé lo que estás pensando: «¿Aquagym? ¿Eso no es para señoras mayores?» Pues mira, puede que sí, puede que me haya convertido en una abuela de 60 años antes de tiempo, pero me da absolutamente igual. Esta clase es una pasada y te voy a contar por qué.

¿Qué es el aquagym?

El aquagym es básicamente hacer gimnasia dentro del agua. Te metes en la piscina (normalmente el agua te llega por la cintura o el pecho) y haces ejercicios con el peso de tu propio cuerpo, a veces con accesorios como pesas de foam, churros o cinturones flotadores.

La clase suele durar entre 45 minutos y una hora, con música a tope (ya hablaré de eso después porque tengo MUCHO que decir), y un instructor que te va guiando desde fuera de la piscina o dentro del agua contigo.

Puede parecer fácil porque estás en el agua, pero te juro que es bastante exigente. La resistencia del agua hace que cada movimiento cueste más, y al final de la clase sales con las piernas temblando. Pero eso sí, sin el impacto ni las agujetas del infierno.

Los beneficios del aquagym (que son más de los que piensas)

1. Cero impacto en las articulaciones Si tienes problemas de rodillas, tobillos, espalda o simplemente quieres darle un respiro a tu cuerpo después de tanto Body Attack, el aquagym es perfecto. El agua amortigua todos los movimientos, así que puedes trabajar duro sin machacarte las articulaciones.

2. Quemas calorías sin darte cuenta No te dejes engañar por el ambiente relajado. Una sesión de aquagym puede quemar entre 400-500 calorías. La resistencia del agua hace que cada movimiento sea mucho más intenso de lo que parece.

3. Tonifica TODO el cuerpo Trabajas piernas, brazos, core, glúteos… todo. Y como estás constantemente luchando contra la resistencia del agua, estás tonificando aunque no te des cuenta.

4. Mejora la circulación La presión del agua ayuda a mejorar la circulación sanguínea. Si tienes problemas de retención de líquidos o piernas cansadas, vas a notar la diferencia.

5. Es súper relajante (pero efectivo) Aquí viene la magia del aquagym: sales de clase cansada pero relajada. No es ese cansancio de «no puedo ni con mi alma» del Body Combat. Es más bien «estoy agotada pero feliz y zen». El agua tiene algo que te calma.

6. Perfecto para recuperación Si tienes una lesión o estás en proceso de recuperación, muchos fisioterapeutas recomiendan aquagym. Es una forma de mantenerte activa sin arriesgar tu recuperación.

El ambiente: lo mejor de todo

Vale, ahora viene mi parte favorita. El ambiente en las clases de aquagym es LO MEJOR.

No hay egos. No hay gente mirándose al espejo. No hay competitividad. Todo el mundo está ahí para pasarlo bien, moverse un poco y socializar.

Sí, puede que seas la más joven de la clase, pero ¿sabes qué? Las señoras de 60 años tienen una energía y un buen rollo que ya quisieran muchos en el gimnasio. Se ríen, se animan unas a otras, hacen bromas con el instructor… Es como una terapia de grupo pero haciendo ejercicio.

Y luego está la música. Oh, la música. Mi artista favorita de aquagym se llama Cascada. Sí, lo juro. Si no la conoces, búscala ahora mismo. «Everytime We Touch», «Evacuate the Dancefloor»… puro Eurodance de los 2000 que te hace sentir que estás en una discoteca acuática. Es tan ridículo que es genial.

¿Por qué recomiendo las clases de aquagym?

Mira, el aquagym no va a ser tu único entrenamiento si buscas resultados súper intensos. Pero como complemento a otras clases o como opción para días de descanso activo, es perfecto.

Lo recomiendo si:

Necesitas un día de recuperación activa: Después de una semana intensa de Body Combat o Body Attack, un aquagym te viene de lujo.

Tienes lesiones o dolores articulares: Es la forma más segura de seguir moviéndote.

Quieres desconectar del estrés: El agua relaja, es un hecho científico (o debería serlo).

Buscas algo diferente: Si estás quemada del gimnasio tradicional, esto es un cambio refrescante (literalmente).

Te apetece un ambiente más social y relajado: Sin presión, sin poses, solo buen rollo.