Hay temporadas en las que, por mucho que lo intento, no consigo desconectar por la noche. Le doy vueltas a todo, me cuesta relajarme y al final acabo mirando el techo más tiempo del que me gustaría admitir. Fue en una de esas rachas cuando alguien me habló del Yoga Nidra, y la verdad es que no esperaba que algo tan sencillo me ayudara tanto.
Si tú también tienes noches en las que la cabeza no para, esto te puede interesar.
¿Qué es el Yoga Nidra?
A pesar del nombre, el Yoga Nidra no tiene nada que ver con hacer posturas ni con moverte. De hecho, es todo lo contrario: te tumbas, cierras los ojos y te dejas guiar por una voz que te va llevando poco a poco hacia un estado de relajación muy profunda, a medio camino entre estar despierta y dormida.
Se le llama “el sueño yóguico” porque el cuerpo entra en un descanso muy parecido al del sueño, pero la mente se mantiene ligeramente consciente, siguiendo la meditación. No necesitas flexibilidad, ni experiencia previa, ni siquiera “saber meditar”. Solo necesitas un sitio tranquilo y ganas de soltar el día.
Cómo funciona una sesión de Yoga Nidra
Una práctica típica de Yoga Nidra suele seguir más o menos esta estructura:
- Postura inicial: te tumbas boca arriba, cómoda, con los ojos cerrados
- Intención (Sankalpa): se te invita a fijar una intención breve y positiva para la práctica
- Recorrido corporal: la voz guía va nombrando distintas partes del cuerpo, y tú simplemente llevas la atención a cada una sin moverte
- Respiración y visualizaciones: se combinan ejercicios de respiración con imágenes mentales que ayudan a soltar tensión
- Cierre: poco a poco vuelves a la conciencia plena, aunque en mi caso, la mayoría de veces, me quedo dormida antes de llegar aquí
Y ese es precisamente el objetivo cuando se usa como ayuda para dormir: no hace falta “aguantar despierta” toda la sesión. Si te quedas dormida a mitad, perfecto, ha funcionado.
Por qué el Yoga Nidra ayuda a dormir mejor
Lo que más me sorprendió al probarlo fue lo rápido que el cuerpo se relaja cuando dejas de intentar controlar todo. Algunas razones por las que funciona:
- Activa el sistema nervioso parasimpático, el que se encarga de calmarnos (justo el contrario del que se activa cuando estamos estresadas)
- Te obliga a soltar el control mental, algo que cuesta mucho cuando llevas todo el día “haciendo”
- No exige esfuerzo físico ni concentración intensa, así que es compatible incluso con las noches en las que estás agotada
- Ayuda a reducir los pensamientos repetitivos que suelen aparecer justo cuando apagas la luz
No hace falta convertirte en una experta en meditación para notar la diferencia. La primera vez que lo probé, ya noté que me costaba menos “apagar” la cabeza.
Cómo empezar con el Yoga Nidra para dormir
Si quieres probarlo, no necesitas nada complicado:
- Busca un audio o vídeo guiado de Yoga Nidra (hay muchísimos gratuitos en YouTube y en apps de meditación)
- Elige uno corto para empezar, de 15-20 minutos, y ve alargando la duración si te gusta
- Practícalo ya metida en la cama, con la luz apagada, justo antes de dormir
- No te preocupes si te quedas dormida antes de que termine el audio: es totalmente normal y no significa que lo estés “haciendo mal”
Yo suelo ponerme uno un par de noches por semana, sobre todo cuando noto que el día ha sido especialmente intenso. No siempre me funciona igual de bien, pero en la mayoría de los casos noto la diferencia al día siguiente.
No es magia, pero ayuda
El Yoga Nidra no va a solucionar un insomnio crónico ni sustituye ayuda profesional si tienes problemas de sueño serios. Pero como herramienta sencilla para relajarte antes de dormir, sin esfuerzo, sin equipo y sin necesidad de “hacer deporte” en el sentido tradicional, es de esas cosas que merece la pena probar al menos una vez.
Si tienes noches complicadas, dale una oportunidad. A mí me ha rescatado más de una vez.




